Archive for May 13, 2009
“La educación que damos y recibimos en España está muy vinculada a nuestro carácter”
Tina Gil es profesora de árabe en la Escuela Oficial de Idiomas de Elche y nos dió su visión sobre la dificultad de la lengua y sus matices.
¿Por qué decidiste aprender árabe? Cuando estudié, por aquel entonces, la Concejalía de Educación estaba muy a favor de integrar el árabe dentro de la enseñanza de otros idiomas pero al final no lo logró. A mí, a partir de esto, empezó a interesarme mucho y decidí estudiarlo porque me parecía una opción diferente a lo que conocía hasta el momento.
¿Es fácil aprender esta lengua? Me ha costado bastante, pero después de varios años trabajando con el idioma de una forma más activa me ido involucrando y aprendiendo. Cuando estudiaba árabe era una lengua muerta y, después, de estar en varios países donde se habla el idioma, tener un perfil conjunto de la sociedad y de la lengua en sí decidí dedicarme a la enseñanza del árabe.
¿Qué dificultades tiene que afrontar a la hora de enseñar este idioma? El árabe tiene una dificultad muy clara. La lengua que nosotros estudiamos y enseñamos es un árabe clásico y estándar que se puede entender en Marruecos, Argelia, Siria o Arabia Saudí pero es una lengua que se habla en calle. Por ello, a la gente le desanima mucho estudiar el idioma y luego ir a Marruecos y darse cuenta que allí nadie le entiende. Sin embargo, si se estudia el idioma con perseverancia se puede llegar a hablarlo sin dificultad y si, además, dejas el sentido del ridículo de lado te entienden perfectamente. Para ellos, la lengua que se enseña en las universidades y escuelas de idiomas es el árabe que emplean los medios de comunicación.
“En España no hay integración ni la habrá nunca”
Zakaria Abdellaovi tiene 28 años es licenciado en telecomunicaciones por la UMH de Elche y, actualmente, es monitor en WAFAE de árabe e informática.
¿Cuáles serían los problemas que tiene la gente con el español cuando acude a la asociación? Normalmente la gente que viene de Marruecos no estudia o no tiene trabajo, muchos de ellos trabajan en el campo y no tienen la oportunidad de poder hablar con otras personas españolas para perfeccionar el idioma. Aprenden el español escuchándolo, escuchan las palabras y las repiten. Estas personas se apoyan muchos en sus hijos porque éstos van al colegio y saben el castellano, el árabe e, incluso, el valenciano. Por ello, cuando tienen que ir a algún sitio siempre van acompañados de sus hijos que les sirven como traductores.
¿Cuándo usted llegó a España le costó mucho aprender el idioma? Cuando vine no sabía nada, ni siquiera sabía lo que quería decir “hola”. Tuve que compaginar mis estudios de bachillerato con los estudios de español en una academia. Gracias a eso, superé los exámenes de selectividad y logré entrar en la universidad para estudiar telecomunicaciones.
Campos de trabajo voluntario en Tánger
La Asociación WAFAE en colaboración con la Fundación tangerina ALAMAL para el desarrollo social y cultural vuelve a inaugurar por décimo año consecutivo los campos de trabajo en Tánger. El año pasado, cuarenta voluntarios españoles acompañados por representantes de la Asociación WAFAE viajaron a la ciudad marroquí para formar parte de esta iniciativa cuyo objetivo es que las personas con pocos recursos puedan recibir una educación digna o mejorar su nivel de castellano, inglés o informática para conseguir un puesto de trabajo.
Los niños sin infancia
Artículo de opinión de la socióloga Cristina Arcos para Meridiano:
En muchos países africanos centenares de familias quedan rotas a causa de las guerrillas de la zona. Los soldados matan a los padres y se llevan a los hijos para adiestrarlos en una guerra de la que difícilmente saldrán sanos o, peor aún, vivos. Los niños son tan vulnerables que al verse solos, huérfanos, sin comida y sin casa son capaces de unirse a cualquier grupo que les haga olvidar ese trágico pasado y les de la oportunidad de descargar todo su odio, su rabia, su tristeza. Para formar parte de algún tipo de movimiento armado, el requisito es ser niño o niña menos de dieciocho años y será destinado a cualquier puesto dentro del grupo: cocinero, espía, mensajero, etc. ¿Cuál es la recompensa? Comida, drogas y las experiencias de otros niños sin infancia.